Las imágenes difundidas por Amunt Mestalla en Twitter han confirmado una información en la que veníamos trabajando, y es que los baños del estadio se están ejecutando con inodoros instalados sin asiento ni tapa, es decir, únicamente con la taza de porcelana. En las fotografías compartidas puede apreciarse cómo las piezas colocadas carecen tanto de asiento como de tapa amortiguada, quedando instalada exclusivamente la base del WC.

Este detalle no es menor, ya que en la documentación técnica y en las mediciones del proyecto sí figuraba expresamente el suministro completo. En la descripción de las partidas aparece recogido el “suministro e instalación de inodoro suspendido rimless con asiento y tapa amortiguada”, especificando además que debía quedar totalmente instalado y comprobado. Es decir, la tapa y el asiento estaban presupuestados en el proyecto original, por lo que su eliminación supone una modificación respecto a lo inicialmente definido. No se trata de un elemento accesorio no contemplado, sino de una parte incluida explícitamente en la partida económica.
Desde el punto de vista normativo, la legislación vigente no obliga de manera expresa a que los inodoros incorporen tapa, por lo que la decisión no vulneraría el Reglamento en ese sentido. Sin embargo, la cuestión relevante no es tanto normativa, si el proyecto contemplaba inodoros con asiento y tapa amortiguada, ejecutar únicamente la taza implica una reducción del alcance respecto a lo presupuestado inicialmente.
En términos económicos, la medida tiene un impacto considerable. El coste habitual de un conjunto de asiento y tapa para este tipo de inodoros en proyectos de gran volumen puede situarse en una horquilla aproximada de entre 76 y 139 euros por unidad. Si se toma como referencia una instalación estimada en torno a 2.000 inodoros, una cifra coherente con el número de aseos necesarios en un recinto de gran capacidad, el ahorro total derivado de eliminar asiento y tapa se situaría aproximadamente entre 152.000 y 278.000 euros. Se trata, por tanto, de una cantidad significativa dentro de la ejecución global de la obra.
Las imágenes evidencian una decisión que puede interpretarse como una medida para abaratar costes en la ejecución del estadio. Aunque legalmente pueda no existir obligación expresa de instalar tapa, lo cierto es que sí estaba contemplada y presupuestada en el proyecto. La sustitución del suministro completo por solo la taza de WC supone, en la práctica, una reducción de calidades respecto a lo previsto inicialmente y un ajuste económico que podría alcanzar hasta 278.000 euros.





