El Elche CF dijo adiós a la Copa del Rey tras caer por 2-1 ante el Real Betis en los octavos de final, en un encuentro marcado por la polémica arbitral y por la sensación de injusticia que dejó el desenlace para el conjunto franjiverde. El equipo de Eder Sarabia se adelantó en el marcador, dominó durante amplias fases del partido y tuvo al Betis contra las cuerdas, pero terminó eliminado tras dos goles de Chimy Ávila y varias acciones discutidas.
Tras una primera parte equilibrada, con dominio alterno y pocas ocasiones claras, el Elche dio un paso al frente tras el descanso. El buen inicio tuvo premio en el minuto 58, cuando Leo Pétrot aprovechó una prolongación tras un saque de esquina para batir a Adrián y poner el 0-1. El gol reflejaba el excelente momento de los franjiverdes, que mantenían líneas altas y ahogaban la salida del balón del Betis.
Poco después, el Elche estuvo muy cerca del 0-2, pero Álvaro Rodríguez estrelló un remate en el palo tras un centro de Josan. En la acción siguiente llegó el empate verdiblanco, obra de Chimy Ávila, que culminó una jugada colectiva para devolver la igualdad al marcador.
El golpe definitivo llegó en el minuto 80. El Betis anotó el 2-1 en una acción precedida de una clara falta de Aitor Ruibal sobre Adrià Pedrosa que ni el árbitro ni el VAR señalaron. La jugada desató la indignación del banquillo ilicitano y acabó con la expulsión de Eder Sarabia en el tiempo añadido.
El Elche lo intentó hasta el final, empujado por el orgullo y la ambición, pero no logró forzar la prórroga. Pese a la eliminación, el equipo dejó una imagen muy competitiva y reforzó su identidad, aunque la Copa del Rey terminó de la forma más amarga posible.





