La planificación deportiva del Valencia CF para el mercado de invierno ha dado un giro radical tras la nueva lesión de Mouctar Diakhaby. Lo que inicialmente era una ventana destinada a pequeños retoques y, si surgía la oportunidad, a un intercambio de cromos con Eray Cömert como cuarto central, se ha convertido en una situación de máxima urgencia en la parcela defensiva. El club de Mestalla ha pasado a priorizar de forma clara la incorporación de un defensa central que eleve el nivel competitivo de la plantilla.
La baja del central guineano, que estará fuera de los terrenos de juego al menos dos meses y cuya posible intervención quirúrgica podría dejarle sin lo que resta de temporada, ha dejado muy tocada la zaga valencianista. Diakhaby, que ya había estado cerca de dos meses y medio lesionado antes de reaparecer tras caer en Girona, era una pieza clave en los planes de Carlos Corberán y estaba llamado a formar pareja titular con César Tárrega.
A este contratiempo se suma la delicada situación física de Tárrega, que arrastra problemas en la rodilla durante toda la campaña, el bajo nivel ofrecido por Eray Cömert, que no termina de convencer al cuerpo técnico, y la lenta adaptación de Copete, que empieza ahora a mostrar mejores sensaciones tras un inicio irregular. Este escenario ha encendido todas las alarmas en el club, consciente de que la defensa se ha quedado en cuadro para afrontar la segunda mitad del campeonato.
Los números reflejan la urgencia. El Valencia CF es actualmente el segundo equipo más goleado de LaLiga, con 30 tantos encajados, solo superado por el Girona. Una cifra preocupante, más aún si se compara con otros rivales directos por la permanencia como Levante UD u Oviedo.





