El Villarreal CF regresó de vacío de La Cartuja tras caer derrotado ante un Real Betis muy superior, que controló el partido durante amplias fases y terminó imponiéndose con autoridad. El encuentro dejó además una consecuencia importante para el equipo de Marcelino García Toral: la expulsión de Comesaña, que condicionó por completo el desenlace del choque.
La primera mitad fue intensa pero poco productiva para el conjunto groguet. El Betis llevó la iniciativa, presionando alto e impidiendo la salida limpia del Villarreal, que sufrió numerosas pérdidas en campo propio. Pese a ello, las ocasiones claras fueron escasas. Mikautadze tuvo la más destacada para los amarillos, pero Álvaro Valles respondió con una gran intervención. En el otro área, Luiz Júnior apenas tuvo que intervenir, mientras Renato Tapia evitó el gol bético con una acción providencial bajo palos.
El partido se fue endureciendo con el paso de los minutos, con faltas constantes y varios rifirrafes que elevaron la tensión sobre el césped. Tras el descanso, el Betis dio un paso adelante definitivo y comenzó a someter al Villarreal, que fue perdiendo presencia ofensiva y capacidad de respuesta.
El punto de inflexión llegó en el minuto 57, cuando Aitor Ruibal, elegido MVP del partido, abrió el marcador y confirmó el dominio verdiblanco. Poco después, Comesaña vio la tarjeta roja directa tras una entrada desmedida, dejando al Villarreal con un hombre menos y sin uno de sus pilares en el centro del campo.
Con el Submarino descompuesto y sin opciones de reacción, el Betis sentenció en el minuto 83 gracias a Pablo Fornals. Una derrota contundente para el Villarreal, que se marcha de Sevilla superado en juego, intensidad y control, y con la necesidad de recomponerse tras un duro revés deportivo y disciplinario.





